Una reflexión para prepararnos para el morir desde ahora

Una reflexión para prepararnos para el morir desde ahora

Cuando meditas y simplemente reflexionas un poquito en ese tema de que nos vamos a morir, te llega un shock, te das cuenta de que si va a suceder. No siempre estamos conscientes de esto, aunque lo sabemos, no estamos conscientes todo el tiempo.

¿Cómo estás viviendo?, ¿Qué quieres cambiar? ¿De qué te arrepentirías si te murieras ahorita?. ¿Qué te hubiera gustado cambiar? o a ¿Qué le quisieras poner más atención?

Al meditar en esto, al reflexionarlo, obviamente empiezas a vivir más consciente. A darte cuenta de que no tiene caso que le dediques tiempo a ciertas cosas y actividades. Ni tiene caso que te enojes o te pelees por esto o aquello.

Desde esta perspectiva, no tiene mucho sentido, porque no hay nada permanente. La conciencia tampoco es permanente, aunque de algún modo es eterna, está cambiando, es una energía que fluye. La experiencia continúa, pero no permanece estática. Si esta vida fuera permanente, justificaría muchas de las cosas que hacemos, por las que invertimos tanto tiempo, dinero, esfuerzo, y por las que nos metemos en problemas.

Sin embargo, a veces hacemos cosas que no tienen sentido. Entonces reflexionar en la muerte, meditar sobre ésta, nos ayuda nos ayuda mucho. Nos ayuda a darnos cuenta de cómo podemos irnos sin causar tantas molestias a otros, y de cómo podemos ayudarles en ese proceso.

En los cursos de tanatología, se te motiva a que prepares tu testamento, a que tengas todos tus papeles en un folder o en algún lugar que sea fácil para tus seres queridos accesar, que les digas qué quieres que hagan con tu cuerpo y con tus cosas. En la medida en que puedas dejar esas instrucciones muy claras y que les puedas dejar las cosas organizadas, el proceso para ellos no va a ser tan difícil, porque a veces, aparte de que se les va un familiar, luego hay que lidiar con una cantidad de papeleos, situaciones y problemas que no tenían contemplados. Por lo que si puedes dejarles instrucciones claras de lo que deseas, datos importantes, como facturas, contraseñas, etc., lo que sea que ellos vayan a necesitar en esos momentos para hacerse cargo de tus posesiones, eso ayudará a tus familiares a unirse en esa situación. Y a hacer lo que tu querías. Es algo que puedes ya empezar a hacer por tus seres queridos, y es una forma de prepararte y de tener un acto de amor y compasión hacia ellos hasta el último momento.

Puedes dejar instrucciones escritas o grabadas, tan específicas como por ejemplo, “si estoy en tal circunstancia, me gustaría que me medicaran, que me revivieran o no me revivan por medio de aparatos, déjenme morir. Me gustaría ser hospitalizado en los últimos momentos, o me gustaría, si se puede, morir en mi casa”. Cualquier tipo de instrucción que tú puedas dejar, puede ser de gran ayuda y si tienes una comunidad de amigos que practican la meditación, puedes pedir que se les notifique de tu circunstancia, porque sabes que tus amigos van a estar dedicando su práctica de meditación por ti, o haciendo plegarias de acuerdo a la tradición espiritual que practiques. Tu comunidad puede ayudarte en ese proceso.

Se dice, según los tibetanos, que cuando tú experimentes el proceso de la muerte, si tienes entrenamiento en la meditación, puedes entrar consciente en ese proceso. Así como de los sueños lúcidos, si tienes entrenamiento, puedes entrar lúcido al sueño, y puedes estar consciente en el estado de los sueños. De igual manera, te puedes entrenar para entrar lúcido al estado de la muerte. Si no tienes ese entrenamiento, entras en un blackout, similar al quedarte dormido e inconsciente, por tres días.

Se dice que en esos tres días, es recomendable que se hagan papeleos, y repartición de cosas, aunque de preferencia es mejor esperar 49 días antes de empezar a repartir tus cosas o involucrarse en asuntos legales, ya que esto puede perturbarte cuando recobres la consciencia después de esos tres días. Si tú, antes de morir regalas tus cosas y no tienes apego no te afectará, pero si les tienes apego, eso te puede perturbar.

Según la teoría de los tibetanos, después de esos tres días, tú despiertas en un estado como de sueño, al que se le llama el Bardo. Cuando tú despiertas de ese periodo, vuelves a surgir en un cuerpo, como tu mente está familiarizada con este cuerpo actual, te vas a ver a ti misma con un cuerpo de sueño similar. Casi siempre cuando te sueñas, te sueñas con este cuerpo. Quizá, a veces te sueñas sin cuerpo o a veces con otro cuerpo totalmente distinto, pero por lo general, por hábito te sueñas con este cuerpo, el que tienes en esta vida. En el Bardo, eso pasa, te ves a ti misma con el cuerpo con el que estás habituada a verte. Entonces en ese estado, vas a tu casa y puedes percibir el entorno de tus seres queridos, puedes verlos y puedes escuchar los pensamientos de estos seres.

Tu mente esta aumentada, más despierta, más inteligente. Si tus amigos o tus familiares te están diciendo cosas positivas, como por ejemplo: ”No tengas miedo, deja ir tus apegos…» o te empiezan a dar instrucciones, como por ejemplo, leyéndote en voz alta el Libro Tibetano los Muertos, que es todo un libro de lleno de instrucciones para darle a la persona que se está muriendo o que ya murió, para recordarle todo el entrenamiento que ha tenido durante la vida. Se dice que en esos momentos tu mente está muy inteligente, se incrementan sus facultades porque ya no tienes, ciertos velos cognitivos que tenías en esta vida, y si tú sigues esas instrucciones y prácticas, —y claro que si las practicaste durante tu vida, es más fácil—si las prácticas en ese momento porque te las están recordando, es más fácil que te ilumines. Iluminarte significa que despiertes, que te hagas consciente, que te hagas consciente de que todo lo que está surgiendo, es una apariencia que está surgiendo en la mente.

Igual que en esta vida, todo lo que percibimos en esta realidad es como un sueño, está surgiendo en la mente de todos nosotros y ahí ya se vuelve compleja la filosofía de cómo funciona esto, pero lo importante que hay que recordar, es que, lo que tú percibes son tus apariencias, son las apariencias que están surgiendo dependiendo de tu karma, dependiendo de tu historia, de lo que has cultivado. Igualmente cuando mueres, van a surgir ese tipo de experiencias. Por eso nos entrenamos en esta vida, en la compasión, en la sabiduría, en la paciencia, ya que todas estas prácticas nos van a ayudar a generar karma positivo, mérito, para que se manifiesten en nuestro futuro cosas que nos den agrado o felicidad. Es verdad que uno no debe hacerlo nada más con esa motivación, porque seguimos en el mundo de las apariencias. Lo importante es darte cuenta que son apariencias, por eso practicamos también las prácticas del Vipashyana, “la visión superior”, para desarrollar esa sabiduría cognitiva. Para ver qué las cosas que percibimos son proyecciones, para poder ver las cosas como son, vacías de identidad inherente pero dependientes de causas y condiciones.

Todo este entrenamiento, nos ayudará en el proceso de prepararnos para el morir. Estas meditaciones nos van llevando de la mano, paso a paso.
En meditaciones previas hemos reflexionado en lo Preciado de esta Vida Humana, en que La Mente es la Causa de la Felicidad y del Sufrimiento, ¿se acuerdan de estas meditaciones? aquí les dejo los enlaces para que las hagan.

En éstas reflexionamos en cómo el sufrimiento surge del apego, de la aversión y de la ignorancia. Todas estas prácticas van entrelazadas y nos van ayudando a desarrollar por un lado, la compasión, el amor, las virtudes del corazón y por otro lado la sabiduría, el entendimiento, la concentración, el entender cómo existimos, cómo existen las cosas, como existe la realidad, y cuando integramos éstas, es que empezamos a despertar a la realidad.

Ya no vivimos en piloto automático, ya no vivimos adormecidos, ya no vivimos preocupados sólo por los intereses mundanos, creyendo que la felicidad está en esas cosas, ya nos damos cuenta de que nuestra felicidad depende del autoconocimiento, del entendimiento y del desarrollar esa conexión con todos los seres.

Estas meditaciones que hemos discutido, son parte del camino del Lam Rim, “el Camino Gradual”.

Ésta meditación, llamada “Imaginando a nuestra muerte”, es una continuidad de la meditación que hicimos la semana pasada, donde meditamos sobre “Los nueve puntos sobre la impermanencia y la muerte”. Todas estas prácticas están interconectadas.

Hay otra meditación muy bonita que podemos hacer después, donde vamos imaginando cada disolución y las visiones que se tienen durante el proceso de morir, por ejemplo cuando se disuelve el elemento tierra, que es la solidez, nuestro cuerpo siente como que se está hundiendo y empiezan a haber ciertas visiones. Con cada disolución hay una experiencia diferente, a veces son visiones de chispas o de neblina o una visión similar a un amanecer o atardecer, dependiendo de el proceso en el que vayamos. También es muy interesante saber que hay cuatro etapas antes de que se cese la respiración y cuatro etapas después de que ya cesó la respiración. Mientras más conscientes estemos de estas etapas, más fácil va a ser ese proceso. Estas disoluciones, se dan cada noche cuando nos vamos a dormir y también al despertar cada mañana surge ese proceso pero en forma inversa, por lo que si aprendemos a estar conscientes en ese proceso de disolución al entrar al sueño, nos vamos preparando también para el momento de la muerte. No es fácil, pero poco a poco, con estas prácticas vamos generando esa conciencia. Practicamos estar conscientes en cada momento y
aprovecharlo como parte de nuestra práctica.

Qué bonito que podamos dedicar aunque sea un ratito a la semana a hacer estas prácticas. Nos sirve a todos y realmente eso es meditar, es como el gimnasio de la mente. Entrenarnos, familiarizarnos con estas meditaciones una y otra vez, y cada vez comprendemos más. Este aprendizaje impregna toda
tu vida. No vamos a lograr un cambio de noche a la mañana, porque estamos muy habituados y a menudo caemos en piloto automático y cometemos errores, pero poco a poco hay que cultivar esa relación con uno mismo, perdonarnos y saber que estamos haciendo lo mejor que podemos, y con paciencia, mientras le pongamos un poquito de conciencia y de atención a nuestra mente, empiezan a darse cosas maravillosas.

Por lo tanto es muy importante, hablar de este tema abiertamente con tus familiares y poderte preparar. Algo que sí puedes hacer desde hoy, porque no sabemos si nos vamos a morir mañana o pasado mañana, algo que podemos hacer ya, de una vez, sobre todo si tienes ese vínculo tan cercano con alguien que depende mucho emocionalmente de ti, es escribirles una carta como si fuera una despedida y guárdala, porque realmente les puede ser de mucha ayuda en esos momentos.También nos ayuda platicar de esto en familia y preguntarle a cada quien, «A ti qué te gustaría?».

Recuerda, que te puedes morir en un accidente o por cualquier cantidad de cosas que están fuera de tu control, por lo que esta meditación la podemos hacer con diferentes posibles situaciones. ¿Qué pasaría si me muero de una enfermedad? o ¿Qué pasaría si me muero de un accidente? y también nos sirve el reflexionarlo, al principio hay resistencia, pero nos sirve para ir soltando el miedo. Cuando tú reflexionas y te familiarizas con una idea, le vas perdiendo también el miedo. El objetivo de estas prácticas no es deprimirnos o entristecernos, sino el ayudarnos a aprovechar nuestras vidas y a vivir más conscientes.

Aquí les dejo la grabación tanto de la meditación como de la reflexión, recuerda que las puedes encontrar también cada semana en el podcast y en el canal de youtube. Y si quieres unirte a las sesiones online en vivo, regístrate aquí, son completamente gratuitas.

Meditaciones para trabajar con emociones

Meditaciones para trabajar con emociones

En el contexto de la práctica de Shamatha del Asentar a la Mente, si surge alguna emoción, por ejemplo, el enojo, durante una sesión de meditación, puedes darte cuenta de que está surgiendo, pero es diferente a ver un pensamiento, es más como si toda tu experiencia estuviera repentinamente contaminada por el emoción, si te quedas quieto y lo observas, también puedes darte cuenta de su disolución.

En el contexto de las prácticas de las Aplicaciones de Mindfulness y Vipashyana, puedes aplicar la investigación y preguntar, ¿dónde está ubicado el enojo? ¿Dónde lo siento, en mi vientre, en mi cabeza, etc.? ¿Tiene color, forma, etc? Y a investigar. Al hacer esto, puedes obtener intuición de su naturaleza vacía. También dirigiendo tu atención a la emoción en lugar del referente que son los pensamientos que la alimentan, en otras palabras, al no seguir los pensamientos que dan lugar a la ira, entonces la emoción comenzará a disolverse.

Cuando se practica en el contexto de la conducta ética mientras se realizan actividades e interacciones con otras personas, hay varios antídotos que se pueden aplicar, como el no hablar, tomar espacio, practicar la paciencia, etc., hay muchas sugerencias de Santideva y otros grandes maestros.

Cuando practicas en el contexto de Dzogchen, reconoces la ira como una manifestación de la sabiduría cuál espejo de la conciencia primordial y se auto libera.

Lo importante es practicar algo, a veces podrás verlo surgir y sin comprenderlo será auto-liberado, otras veces serás completamente dominado, pero aún tendrás tiempo para aplicar un antídoto y evitar que se transforme en palabras y acciones hirientes.

En otras ocasiones, te encontrarás lamentando lo que hiciste o dijiste, pero aún podrás aplicar una práctica de purificación.

Como dicen los Maestros, usando la analogía de un bosque que se incendia, si ves una chispa, podrías detenerlo pisándola rápidamente, pero si el fuego se está extendiendo en el bosque, deberás aplicar medidas más fuertes.

Por eso es tan importante entrenar en el cojín y estar al tanto de nuestro estado mental en todo momento entre sesiones.

Cómo darle continuidad a tu práctica de meditación después de un retiro

Cómo darle continuidad a tu práctica de meditación después de un retiro

Cuando sales de un curso o retiro de meditación, te encuentras con un gran reto, el de darle continuidad a tu práctica de meditación. Durante el retiro tenías un horario con una rutina y disciplina de grupo o personal, no tenías muchas distracciones, no había Internet, ni tenías que preocuparte por tu comida, trabajo y otras cosas. Todo estaba organizado. Pero al salir te involucras con muchas actividades, personas, compromisos, y muy pronto te encuentras distraída y no encuentras tiempo para tu meditación. Como decía William James, aquello a lo que atiendes se vuelve tu realidad. Así que muy pronto tu realidad es otra, tus hábitos pasados regresan te jalan de nuevo a poner lo urgente, el trabajo, los compromisos sociales las labores caseras, etc, antes que tu meditación.

Aquí es cuando tienes que recordarte todos los días cuales son tus prioridades, y esto es más fácil si dedicas 5 minutos por la mañana a reflexionar en lo que es significativo para tu vida, y el cómo puedes ser de mayor beneficio en el mundo.

Para cultivar disciplina es bueno fijar tiempos para hacer tus sesiones de meditación todos los días a la misma hora. Al despertar como lo mencionaba, es bueno hacer una sesión de mediación que te ayude a empezar el día concentrado y con una buena motivación. Después de comer hacer otra sesión y antes de dormir otra.

Pueden ser de 15, 30 o 60 minutos. Idealmente quieres ir progresando hasta poder meditar una hora en la mañana, una al medio día y una en la noche. Tres horas de meditación al día tienen un gran efecto en tu mente y puedes progresar en la práctica de shamatha.

No te preocupes si sientes que no tienes tiempo, con que dediques 5 minutos, 3 veces al día empezarás a sentirte mejor y poco a poco encontrarás el tiempo para incrementar tus sesiones.

Durante esas sesiones, es importante que las veas no como un trabajo más, sino como momentos donde te puedes relajar completamente de todo tu estrés y preocupaciones, dónde puedes disfrutar el gozo que surge al estar en el presente. Esto no sólo te hará sentir bien, sino que hará que quieras meditar más. Recuerda que la meditación no sólo es para liberar estrés, lo que estamos cultivando es una mente balanceada, que pueda estar relajada mientras desarrolla mucha concentración, atención, viveza, presencia y sabiduría.

También es importante intentar estar consciente durante el día de todas nuestras acciones de cuerpo palabra y mente. Aquí es donde aplicamos la práctica de mindfulness con discernimiento, eligiendo actuar de manera ética, refrenando nuestros impulsos de ofender, criticar, juzgar, etc. y en su lugar practicando la paciencia, la generosidad, la bondad amorosa, la compasión y la ecuanimidad.

Una práctica que podemos hacer mientas interactuamos con gente en el trabajo o en la calle, es la de Tong Len (el tomar y el dar) donde con cada inhalación deseamos que esos seres (animales incluidos) se vean libres de su sufrimiento y con cada exhalación les deseamos que encuentren paz y felicidad genuina y duradera. Cuando hagas esta práctica con personas que te desagradan, deséales que se vean libres de su enojo, orgullo, ignorancia, envidia, etc, y que desarrollen sabiduría, compasión, bondad, paciencia, y todas las virtudes que te gustaría que tuvieran. De este modo, en vez de crear karma negativo, estás cultivando una mente amorosa y ecuánime, que incluye tanto amigos como a extraños y enemigos.

Recuerda, cada momento de tu día lo puedes transformar en una práctica de entrenamiento mental.

Espero que estos consejos te ayuden a practicar la meditación, si tienes preguntas o comentarios déjalos aquí abajo.

Cómo aliviar el sufrimiento del mundo

Cómo aliviar el sufrimiento del mundo

A veces nos sentimos deprimidos al enterarnos de todo el sufrimiento que hay en el mundo. Con los medios de comunicación actuales podemos saber de lejanas guerras, actos de terrorismo, niños con hambre, desastres ambientales y más. Al enterarnos de estas noticias sentimos tristeza e impotencia porque sentimos que no podemos hacer nada para solucionar estos problemas.

Pero la verdad es que si hay algo que podemos hacer. Lo primero es reconocer y entender la causa del sufrimiento.

La principal causa de todo sufrimiento es el aferramiento al ego, el creer que estamos separados de todos los demás y que la felicidad de unos es más importante que la de otros. Esto genera tres venenos, la ignorancia, el apego y la aversión. Todos somos víctimas de estos tres venenos, y creemos que es normal experimentar un poco de estos, pero aún así son tóxicos. 

La buena noticia es que podemos erradicarlos por completo. Porque en nuestra conciencia existe el impulso por preocuparnos por otros seres y este impulso puede guiarnos hacia el cultivo de la compasión. 

La compasión es un deseo genuino de que otros seres puedan dejar de sufrir y esta compasión se hace más grande cuando estamos dispuestos a hacer lo necesario por ayudar a otros a liberarse de su sufrimiento.

La compasión sola no basta, también necesitamos sabiduría para desarrollar una estrategia.

Primero necesitamos transformarnos a nosotros mismos en el cambio que queremos ver en el mundo.

Para erradicar estos tres venenos en nosotros mismos, empezamos por vivir una vida ética, lo cual consiste en evitar dañar a otros seres (incluidos los animales) y ayudar a otros siempre que se nos presente la oportunidad. Continuamos con la prácticas de meditación de las seis perfecciones. 

La primera es la paciencia que nos sirve como antídoto para el veneno de la aversión, que se manifiesta como enojo, agresividad, y resentimiento. 

La segunda es la generosidad que es un antídoto contra el apego, que se manifiesta como aferramiento, deseo compulsivo y posesividad.

Las siguientes perfecciones a cultivar son la disciplina que implica hacer nuestro entrenamiento mental todos los días y el entusiasmo que implica el auto motivarnos al pensar en los beneficios de transformarnos y eliminar estos venenos para el beneficio de los que nos rodean. Si por lo menos podemos comenzar por generar menos sufrimiento en aquellos con los que convivimos todos los días ya podemos empezar a cambiar el mundo desde hoy. Y atraves de nuestro cambio motivar a otros a seguir nuestro ejemplo y así poco a poco ayudar a más seres a liberarse de estos venenos, dejar de sufrir, dejar de dañar a otros y empezar a actuar con compasión. 

La penúltima de las perfecciones es la concentración. La meditación del Shamatha o atención impuntual. Nos ayuda a balancear a nuestra mente y a enfocarnos en las cosas que son importantes. 

Y por último la meditación en la sabiduría nos enseña a percibir el mundo tal y como es, sin proyectar nuestras propias aflicciones mentales, sin tomar bandos, considerando a unos amigos ya otros enemigos. A tener compasión no solo por los que sufren sino también por los que dañan debido a su ignorancia.

Así, vemos que hay mucho por hacer y lo importante que es hacer nuestro entrenamiento mental todos los días. 

Te invito a conocer las meditaciones de MenteEnBalance y  nuestro nuevo curso en línea «Introducción a la Meditación».

Cómo cultivar confianza en tu práctica de Meditación

Cómo cultivar confianza en tu práctica de Meditación

Lo que queremos cultivar no es una creencia ciega en los beneficios de la meditación, sino la confianza que surge después de haber analizado y estudiado el tema y después de hacer la prueba nosotros mismos, así cómo de ver los resultados que esta práctica ha tenido en otras personas.

Creencia y confianza

A muchos nos asusta hablar de la «creencia o fe» porque la asociamos con lo religioso, lo mágico, y no con lo científico. En algunas tradiciones espirituales se nos pide una fe ciega, es decir sin un cuestionamiento lógico. Pero en las enseñanzas del Buda vemos que él se refiere a la fe como una confianza en que puedes lograr algo.

En nuestra sociedad actual occidental y en particular en los países de habla hispana, no tenemos muchos ejemplos de grandes practicantes de meditación y todavía no se reconoce como una una práctica que deberíamos realizar diariamente tan necesaria como el cepillarnos los dientes. ¡Es increíble que le demos más mantenimiento a nuestros dientes que a nuestra mente!

Para desarrollar esta confianza en nuestra capacidad y en nuestra práctica vamos a seguir 3 pasos:

Primer paso: Apreciar

Somos afortunados de vivir en una era donde la tecnología nos permite tener acceso a maestros, libros, programas de estudios y ejemplos de practicantes de meditación en todo el mundo. Cuando apreciamos a todos los seres que se han dedicado y actualmente se dedican a la práctica de la meditación con la determinación de lograr un óptimo estado mental, balance emocional, concentración, inteligencia, y un buen corazón. Sentimos apreciación por lo que hacen, por sus cualidades éticas, por su valentía de trabajar para eliminar sus aflicciones mentales como lo son el enojo, la envidia, las adicciones, la depresión, etc.

Esta apreciación también surge en otras áreas de nuestra vida cuando por ejemplo apreciamos el talento y el trabajo de otras personas que se dedican a diferentes disciplinas como las artes, la medicina, el medio ambiente, etc.

Segundo paso: Aspirar

Una vez que generamos una gran apreciación hacia las acciones de personas o comunidades esto nos motiva a seguir sus pasos ya sea para convertirnos en músicos, doctores, ambientalistas, trabajadores sociales o meditadores, etc. Aspiramos a ser como ellos y a desarrollar esas cualidades en nosotros mismos.

Muchas veces la razón por la que tenemos ciertas aspiraciones es porque queremos alcanzar la fama, el reconocimiento, obtener ganancias materiales, dinero, etc. pero lo que nos motiva a convertirnos en meditadores es el deseo de dejar de sufrir, de liberarnos de nuestras neurosis y aflicciones, de encontrar paz y felicidad duradera.

Algunas personas meditan superficialmente porque quieren reconocimiento, o una imagen «espiritual» pero incluso si esta es la motivación inicial, la práctica de la meditación por si misma, cuando se realiza adecuadamente, te hace dejar esas pretensiones, ya que a través de ésta limpias a tu mente y la liberas de los deseos inútiles.

Así que aspiremos a tener una mente en balance que nos traiga una felicidad genuina.

Tercer paso: Creer

El último paso consiste en creer, pero como vimos anteriormente no es solo creer ciegamente, sino confiar en tu capacidad para lograrlo. Cuando te sientes motivado a practicar lo que sea, un instrumento, un deporte, etc, y empiezas a hacerlo es porque crees en ti, y cuando te pones una meta es porque crees que puedes lograrla. Sabes que no es algo inalcanzable y que si pones tu energía y trabajas con disciplina, eventualmente lo lograrás.

Robert Greene en su libro «Maestría«, nos dice que los grandes maestros de la historia del mundo, dicen haber experimentado una fuerza, o una voz o un sentido de destino que los guiaba hacia adelante.

Es esta confianza en que puedes trascender los obstáculos y darle sentido a tus acciones lo que te lleva a vivir una vida significativa. Y qué puede tener más sentido y requerir más valor, que el liberar a nuestras mentes de las ataduras del pasado, de las ansiedades, los miedos del futuro, y aprender a vivir en el presente sin apego, sin enojo y sin ignorancia.

Conclusión

Hay que cultivar la confianza en nosotros mismos y en nuestras capacidades, hay que creer que podemos lograr la estabilidad de la atención, la concentración, el corazón altruista y la sabiduría. Y balancear esta fe en nuestra capacidad con el entusiasmo en la práctica, este entusiasmo es el gozo de practicar la meditación.

…Cuéntanos, ¿cómo te relacionas con la práctica y qué retos has enfrentado?