Meditaciones para trabajar con emociones

Meditaciones para trabajar con emociones

En el contexto de la práctica de Shamatha del Asentar a la Mente, si surge alguna emoción, por ejemplo, el enojo, durante una sesión de meditación, puedes darte cuenta de que está surgiendo, pero es diferente a ver un pensamiento, es más como si toda tu experiencia estuviera repentinamente contaminada por el emoción, si te quedas quieto y lo observas, también puedes darte cuenta de su disolución.

En el contexto de las prácticas de las Aplicaciones de Mindfulness y Vipashyana, puedes aplicar la investigación y preguntar, ¿dónde está ubicado el enojo? ¿Dónde lo siento, en mi vientre, en mi cabeza, etc.? ¿Tiene color, forma, etc? Y a investigar. Al hacer esto, puedes obtener intuición de su naturaleza vacía. También dirigiendo tu atención a la emoción en lugar del referente que son los pensamientos que la alimentan, en otras palabras, al no seguir los pensamientos que dan lugar a la ira, entonces la emoción comenzará a disolverse.

Cuando se practica en el contexto de la conducta ética mientras se realizan actividades e interacciones con otras personas, hay varios antídotos que se pueden aplicar, como el no hablar, tomar espacio, practicar la paciencia, etc., hay muchas sugerencias de Santideva y otros grandes maestros.

Cuando practicas en el contexto de Dzogchen, reconoces la ira como una manifestación de la sabiduría cuál espejo de la conciencia primordial y se auto libera.

Lo importante es practicar algo, a veces podrás verlo surgir y sin comprenderlo será auto-liberado, otras veces serás completamente dominado, pero aún tendrás tiempo para aplicar un antídoto y evitar que se transforme en palabras y acciones hirientes.

En otras ocasiones, te encontrarás lamentando lo que hiciste o dijiste, pero aún podrás aplicar una práctica de purificación.

Como dicen los Maestros, usando la analogía de un bosque que se incendia, si ves una chispa, podrías detenerlo pisándola rápidamente, pero si el fuego se está extendiendo en el bosque, deberás aplicar medidas más fuertes.

Por eso es tan importante entrenar en el cojín y estar al tanto de nuestro estado mental en todo momento entre sesiones.

Libre del miedo

Libre del miedo

A veces el miedo nos paraliza. Puede ser miedo debido a algo que pone en peligro nuestra salud, nuestra seguridad, o la de aquellos a quienes amamos. Pero muchas veces es miedo al éxito, miedo a mostrar nuestro trabajo, a realizar un proyecto o una simple idea, porque tememos el fracaso, el que dirán, el exponernos. Y entonces preferimos no hacer nada. Si tan sólo pudiéramos observar con sabiduría es esos miedos que surgen en nuestra experiencia, sin dejarnos llevar por los pensamientos y emociones que nos generan, simplemente observarlos en el presente, nos daríamos cuenta que son ilusiones, que están vacíos de poder, y se liberarían solos.

Desde las Olimpiadas en Brasil

Desde las Olimpiadas en Brasil

Con motivo de las olimpiadas podríamos reflexionar en esta cita del Dalai Lama, la cual no dijo para esta ocasión pero que me parece muy relevante: “El planeta no necesita más personas exitosas. El planeta necesita desesperadamente más personas que cultiven la paz, personas que ayuden a sanar y rehabilitar, que narren historias y den amor en todas las formas posibles. Necesita gente que viva de forma significativa en sus lugares de origen, con coraje moral, dispuestos a luchar por un mundo más habitable y humano; y estas cualidades, tienen muy poco que ver con el éxito tal como lo entiende nuestra cultura actual.”

Por casualidad llegué a Brasil a ver a uno de mis maestros tibetanos, Mingyur Rinpoche, al mismo tiempo que comenzaban las Olimpiadas 2016. Es bonito ver a la gente celebrando y  haciendo deporte pero también hay tristeza y enojo que surgen en las mentes de los atletas perdedores. Estas emociones les impiden disfrutar de todo lo que han logrado, están en una de las ciudades más interesantes del mundo, lograron ser seleccionados para participar en las olimpiadas, tienen un cuerpo sano, tienen disciplina y mucho por lo que sentirse afortunados y felices, pero pareciera que el ganar es lo único que importa. Y esto me ha llevado a reflexionar sobre si el fomentar tanta competitividad en nuestra cultura tiene consecuencias positivas. Desde pequeños nos motivan a ser los mejores, a no ser unos perdedores, y constantemente somos comparados en la escuela y en la familia con otros niños que se comportan mejor, o son más brillantes que nosotros.

Conclusión

Creo que la reflexión del Dalai Lama que cité anteriormente es muy acertada en cuanto a que necesitamos crear una cultura de apoyo, compañerismo y amor en vez de una basada en el éxito individual.

¿Tú que opinas? ¿Cómo te sientes cuando tienes que competir con otros y cuando ganas o pierdes?

Se consciente de tus emociones

Se consciente de tus emociones

Cuando te sientes rechazado, agredido, sólo, deprimido, enojado; estás creando separación con el mundo, estás en desacuerdo con el presente, estas juzgando. Lo mejor que puedes hacer es aceptar este momento y ser totalmente consciente de la emoción que experimentas, sin rechazarla, pero sin alimentarla con más pensamientos, observa a los pensamientos que surgen involuntariamente y déjalos pasar, manténte presente y descansa en la conciencia de estar consciente, de estar vivo, de estar experimentando, deja que tu mente sea como el cielo inmóvil y tus pensamientos y emociones como nubes que surgen y pasan. No luches, no rechaces la experiencia, no actúes. Permanece inmóvil observando tu mente, ve a caminar solo y coordina tus pasos con tu respiración mientras atiendes a las emociones y las sensaciones en tu cuerpo.

No analices los detonadores de tu emoción hasta que ésta haya disminuido o pasado por completo.