La Motivación

La Motivación

Nuestra motivación es lo que determina si nuestra práctica de meditación es un parche superficial para aliviarnos un poco del estrés y relajarnos, o si es una práctica más profunda, que puede conducirnos a liberarnos completamente de la insatisfacción, el dolor, el miedo y descubrir la felicidad genuina. Más aun nuestra motivación puede ser tan grande que nos lleve a practicar la meditación no sólo por nuestro propio beneficio sino también por el de los demás.

Te recomiendo leer el artículo en donde hablo del cómo estructurar tu sesión de meditación. Así, cuando nos sentamos a meditar dedicamos los primeros 1 a 5 minutos de nuestra practica para reflexionar en la motivación por la que meditamos, intentando ser honestos con nosotros mismos. Reflexionamos en lo importante que es el entrenar a nuestra mente para cambiar de hábitos, para cultivar atención y concentración y para liberarnos de las aflicciones mentales. Piensa en los beneficios del entrenar a tu mente en la atención y la sabiduría y en cultivar balance emocional y mental. Piensa que tus sesiones formales son equivalentes al ir al gimnasio pero en este caso lo que estas entrenando es la mente. Y reflexiona en los efectos positivos que tiene el practicar diariamente. Así nos motivamos a practicar de manera adecuada.

Reflexiona en lo valioso que es tener salud, tiempo libre y deseos de entrenar a tu mente, y aprecia cada momento en el que te puedas sentar a meditar, porque no sabes cuando llegará la enfermedad, la vejez y la muerte. Determinate a aprovechar cada instante, viviendo en el presente con una mente tranquila y atenta, cultivando un buen corazón y desarrollando tu sabiduría.

Así mismo al terminar nuestra meditación nos determinamos a continuar atentos de las motivaciones que nos mueven a pensar, hablar y actuar de cierta manera. En la medida que seamos más conscientes del porqué hacemos cada cosa que hacemos, nos daremos cuenta de cuáles son las motivaciones detrás de nuestras acciones, y poco a poco iremos comprendiendo que cuando tenemos motivaciones egoístas y auto-centradas, estaremos generando problemas y sufrimiento para nosotros y los demás. Así poco a poco nuestra motivación principal será el hacernos felices a nosotros y a los demás.

Meditación

Meditación

La meditación es relajar a nuestra mente, pero al mismo tiempo mantenerla alerta, presente, despierta, clara. Hay muchos métodos para meditar, unos se apoyan en visualizaciones, otros en recitaciones de mantras, etc. Pero hay muchos malentendidos sobre lo que es la meditación. En occidente comúnmente se piensa que meditar es dejar de pensar, o relajarnos hasta quedarnos dormidos. Esto es un error.

A través de la meditación podemos familiarizar a la mente con estados mentales positivos, podemos también desarrollar atención y concentración y podemos desarrollar sabiduría. Nos podemos hacer más conscientes de nuestros pensamientos, acciones y hábitos negativos y entrenar a nuestra mente para volvernos personas más bondadosas, pacientes y generosas.

Las meditaciones que les compartiré tienen diferentes objetivos pero las podemos agrupar en tres grandes grupos: ética, atención y sabiduría.

En el grupo de la ética las meditaciones nos ayudan a cultivar un buen corazón, a volvernos menos egoístas, y a pensar más en los demás. Así cómo a trabajar con emociones negativas como el enojo, el apego, los celos, la arrogancia, etc. Y a transformarlas en paciencia, generosidad, bondad, compasión y ecuanimidad.

En el grupo de la atención tenemos meditaciones que nos ayudan a vivir en el presente liberándonos de los recurrentes pensamientos sobre el pasado y las preocupaciones futuras. Además nos ayudan a encontrar un balance entre la concentración y la relajación de modo que podamos vivir plenamente sin estresarnos.

En el grupo de la sabiduría tenemos meditaciones que nos ayudan a entender como existe el mundo y nosotros mismos y a relacionarnos de una manera sabia con las experiencias. Personas y objetos que nos rodean. Sin generar apego o rechazo hacia estos y sin demandar de estos una felicidad que no nos pueden dar.

Estas meditaciones tienen su origen en la tradición budista pero son universales en el sentido de que nos pueden beneficiar a todos sin importar nuestras creencias, raza o genero. Las aprendí de mi maestro Alan Wallace quien es uno de los grandes pensadores de nuestro siglo. Siendo un científico, Alan nos enseña que todas estas prácticas tienen un beneficio que podemos experimentar por nosotros mismos y que no requieren de la fe.

Te recomiendo comenzar con las siguientes meditaciones:

5 Prácticas para transformar a tu mente

Dos prácticas de meditación que cambiarán tu vida

Dos prácticas de meditación que cambiarán tu vida

Recuerda lo que hiciste el lunes pasado. ¿Te acuerdas de lo que comiste? ¿De la ropa que vestías, de la gente con la que te encontraste, de las cosas que dijiste?

¿Te cuesta un poco de trabajo recordar? Quizá sea porque constantemente recibimos tanta información y cuando queremos concentrarnos en lo que sucede en el presente hay tantas distracciones!

Nuestra atención salta de un lado a otro, intentando multifuncionar en varias tareas. Cuando decidimos enfocarnos en una cosa podemos permanecer concentrados entre 3- y 10 segundos, antes de que nuestra mente comience a distraerse con pensamientos, después de 10 minutos de realizar una actividad, hay algo que interrumpe el flujo de nuestra atención y nos distrae.

Hay dos prácticas en las que queremos entrenar a nuestra mente, la primera es la presencia mental, a través de la cual tenemos una atención abierta a todos los sentidos, conscientes de todo lo que está ocurriendo en este momento, sin enfocarnos en una cosa en particular, pero sin dejar desapercibido algo que esté sucediendo en el presente.

La segunda práctica es la atención enfocada, elegimos enfocarnos y concentrarnos en algo que está sucediendo o estamos haciendo en el presente. Dejamos todo lo demás en la periferia de nuestra atención y a medida que nos concentramos más, entramos en el estado de flujo donde ya no notamos nada más que nuestro objeto de atención. Perdemos noción del tiempo y de lo que nos rodea. Cuando estamos tan concentrados surge gozo y disfrutamos lo que estamos haciendo. Pero muchas veces al concentrarnos nos tensamos, por lo que es importante estar atentos de nuestro cuerpo y mente y aprender a relajarlos.

Ambas prácticas requieren la atención plena que es la capacidad de prestar atención, pero también recordar recordar nuestra atención al objeto.

Lo primero entonces es reconocer que es importante para nosotros, y darle nuestra atención, necesitamos dejar de desperdiciar nuestro tiempo atendiendo a pensamientos y fantasías que no tienen ninguna relevancia para nuestras metas, y enfocarnos aquí y ahora en lo que es verdaderamente importante.

A medida que entrenamos mas y mas nuestra atención, nos volvemos más eficientes y somos capaces de hacer progreso en lo que es importante, por eso es importante fortalecer nuestra atención a través de la práctica constante.

Te recomiendo los siguientes artículos para seguir aprendiendo sobre el entrenamiento de esta maravillosa facultad de la atención:

Para transformar a tu mente

Cómo enfocarte para lograr tus metas

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Compártenos tu experiencia con éstas prácticas en la sección de comentarios más abajo!

Se consciente de tus emociones

Se consciente de tus emociones

Cuando te sientes rechazado, agredido, sólo, deprimido, enojado; estás creando separación con el mundo, estás en desacuerdo con el presente, estas juzgando. Lo mejor que puedes hacer es aceptar este momento y ser totalmente consciente de la emoción que experimentas, sin rechazarla, pero sin alimentarla con más pensamientos, observa a los pensamientos que surgen involuntariamente y déjalos pasar, manténte presente y descansa en la conciencia de estar consciente, de estar vivo, de estar experimentando, deja que tu mente sea como el cielo inmóvil y tus pensamientos y emociones como nubes que surgen y pasan. No luches, no rechaces la experiencia, no actúes. Permanece inmóvil observando tu mente, ve a caminar solo y coordina tus pasos con tu respiración mientras atiendes a las emociones y las sensaciones en tu cuerpo.

No analices los detonadores de tu emoción hasta que ésta haya disminuido o pasado por completo.