Este año hice mi segundo curso de Kopan, parece increíble que el primero fue hace 13 años! Fue como volver a casa, tuve muchos recuerdos de los 4 meses que pasé en retiro aquí.

Kopan es un hermoso monasterio tibetano construido sobre un cerro en Nepal, que ofrece cada año un curso de un mes de duración en el mes de noviembre para occidentales, donde se estudia el Lam Rim (el camino gradual) un texto que enseña paso a paso las etapas del camino a la iluminación.

En esta ocasión también hice trabajo voluntario como traductora simultánea al español y líder del grupo de discusión de los hispanoparlantes. Lo cual requirió esfuerzo y concentración pero me hizo sentir muy feliz el poder ayudar a otros seres a comprender las enseñanzas.

Esta vez tuve la fortuna de disfrutar de una habitación individual con baño privado y calentador de agua, a diferencia de mi primer curso dónde me tocó vivir en un dormitorio cuádruple con baños compartidos y ducha con agua fría. Esto me dió la oportunidad de tener el espacio necesario para descansar después de cada día intenso de trabajo, estudio y práctica. Además de poder hacer mis prácticas de meditación personales muy temprano o en medio de la noche.

El horario era muy intenso, empezando a las 5:30 am con una meditación de purificación.

A las 6 tomábamos té en silencio, mirando el amanecer en medio de un paisaje espectacular, con las montañas y la vista del monasterio de otro de mis maestros, Ayang Rinpoche, el cual queda en la colina frente a Kopan y que tiene un diseño hermoso que te da ese sentimiento de estar en una tierra mística de Oriente.

A las 6:30 teníamos una hora de meditación shamatha, esta sesión a veces prefería hacerla en mi habitación, ya que esta es una práctica que he hecho por años y prefiero hacerla sin guía.

A las 7:30 servían el desayuno, generalmente un atole de arroz, pan blanco con crema de cacahuete y mermelada. Esta comida no era realmente sana, por lo que prefería desayunar en mi habitación, una manzana de las muchas que compré antes de iniciar el retiro, un par de higos secos y un par de almendras.

De 9-11:30 teníamos enseñanzas con Ven. Alisa, una elocuente monja australiana, a quien yo traducía simultáneamente al español en un micrófono mientras los hispanoparlantes que necesitaban la traducción escuchaban por una frecuencia de radio. Esta fue una experiencia maravillosa ya que no se me podía escapar una palabra y por lo tanto aprendí muchísimo, temas que ya había estudiado pero esta vez pude entenderlos un poco más profundamente. Además el reto de mejorar mis habilidades como traductora y el ser de beneficio a otras personas me motivaba a dar lo mejor de mí.

Después teníamos almuerzo todavía en silencio. Al terminar éste, se rompía el silencio y ya podíamos hablar.

A las 2 pm nos reuníamos en alguna terraza o jardín con nuestro grupo de discusión, a los líderes de grupo nos daban un papel con tres preguntas para generar y coordinar la discusión en nuestros grupos. Mi grupo tenía gente de Peru, Colombia, Argentina, Uruguay, España y por supuesto no podían faltar los mexicanos, mis paisanos. Para mi fue una experiencia interesante el motivar la discusión, dar el espacio para que todos tuvieran oportunidad de hablar y ayudar clarificando cuando algún tema cuando se les dificultaba. Todos lindísimas personas que aportaron muchísimo de su propia sabiduría interior al grupo. Nos reímos, aprendimos, consolamos y apoyamos a lo largo de un mes, y al final éramos familia. Ya los extraño!

De 3:30 a 5pm había otra sesión de enseñanzas y traducción, lo más difícil era traducir las partes en que la instructora leía de un libro, ya que eran rápidas y aveces había palabras en un inglés un tanto poético. Los temas de clase a veces eran muy difíciles de asimilar por los estudiantes, particularmente los relacionados con el karma, el renacimiento y los sufrimientos del samsara (existencia cíclica y condicionada).

Luego hacíamos una meditación analítica sobre el tema de las enseñanzas.

Muchas de estas meditaciones son difíciles porque hay que reflexionar sobre un tema y muchas veces estamos solo pensando en vez de meditar. En mis siguientes meditaciones guiadas quiero tocar algunos de estos temas de alguna forma en que pueda ir guiando a mis estudiantes paso a paso hasta que puedan conectar con un reconocimiento de cierto tema de una forma más experiencial.

En el té de la tarde y durante la cena, la gente socializaba y aprovechaba el poquito tiempo para conocer a más gente. El grupo tenía inicialmente unas 240 personas, un 10 % se fueron por varias razones. Pero aún así era un grupo grande.

En la noche como última sesión hacíamos la práctica de purificación de Vajrasattva, que al mismo tiempo era una pequeña introducción a las prácticas tantricas del budismo tibetano.

Cuando llegamos al tema de la práctica de Shamatha, que significa desarrollo de la atención unipuntual, o morar en calma. Ven. Alisa me pidió que diera una plática al grupo sobre este tema hablándoles de mi experiencia en retiro y dándoles consejos prácticos. Muchas personas me comentaron que les sirvió mucho y más tarde algunos me hicieron preguntas sobre su práctica, me dio gusto poder apoyarlos y aconsejarlos sobre sus planes para hacer retiro.

Al final del retiro llegó Lama Zopa Rinpoche, y nos dio enseñanzas sobre los temas de la vacuidad, el desarrollo de la bodhicitta (la mente del despertar), etc. Y fue maravilloso, su forma de hablar y su personalidad me recuerdan a Yoda de la guerra de las galaxias, personaje que de hecho fue basado en los maestros tibetanos, no cabe duda que Lama Zopa es un maestro sabio, amoroso y compasivo.

El penúltimo día fuimos en grupo a visitar las Stupas de Swayambu y Boudha. Una Stupa es un monumento que simboliza el cuerpo, palabra y mente de un Budha, por lo que se dice que tiene mucho mérito el circumbambular estos mientras se recitan mantras o se reflexiona en algún tema de las enseñanzas.

 

Al final del curso, tuvimos una gran celebración de clausura con danzas y música tibetana, algunos miembros del grupo también cantaron una divertida adaptación de la canción “Let It Be ” de los Beatles. El monasterio nos preparó una comida deliciosa que disfrutamos en al aire libre.

 

 

Al final el grupo se redujo considerablemente y tuvimos una semana más de retiro en silencio dedicados a meditar en cada uno de los temas vistos durante el curso.

 

 

En general fue una experiencia muy bonita. Les recomiendo mucho tomar este curso de un mes, si tienen el interés de explorar la tradición del budismo tibetano desde una forma tradicional en un monasterio. Pero no se los recomiendo si no les gustan los rituales y están buscando un retiro de meditación con una aproximación secular.

También les aconsejo leer un poco sobre el linaje Gelug del budismo tibetano antes de decidirse por este retiro, ya que la aproximación es de estudio y razonamiento analítico.

Si tienen preguntas déjenlas en los comentarios abajo y con gusto les responderé.