Libre del miedo

A veces el miedo nos paraliza. Puede ser miedo debido a algo que pone en peligro nuestra salud, nuestra seguridad, o la de aquellos a quienes amamos. Pero muchas veces es miedo al éxito, miedo a mostrar nuestro trabajo, a realizar un proyecto o una simple idea, porque tememos el fracaso, el que dirán, el exponernos. Y entonces preferimos no hacer nada. Si tan sólo pudiéramos observar con sabiduría es esos miedos que surgen en nuestra experiencia, sin dejarnos llevar por los pensamientos y emociones que nos generan, simplemente observarlos en el presente, nos daríamos cuenta que son ilusiones, que están vacíos de poder, y se liberarían solos.

Desde las Olimpiadas en Brasil

Con motivo de las olimpiadas podríamos reflexionar en esta cita del Dalai Lama, la cual no dijo para esta ocasión pero que me parece muy relevante: “El planeta no necesita más personas exitosas. El planeta necesita desesperadamente más personas que cultiven la paz, personas que ayuden a sanar y rehabilitar, que narren historias y den amor en todas las formas posibles. Necesita gente que viva de forma significativa en sus lugares de origen, con coraje moral, dispuestos a luchar por un mundo más habitable y humano; y estas cualidades, tienen muy poco que ver con el éxito tal como lo entiende nuestra cultura actual.”

Por casualidad llegué a Brasil a ver a uno de mis maestros tibetanos, Mingyur Rinpoche, al mismo tiempo que comenzaban las Olimpiadas 2016. Es bonito ver a la gente celebrando y  haciendo deporte pero también hay tristeza y enojo que surgen en las mentes de los atletas perdedores. Estas emociones les impiden disfrutar de todo lo que han logrado, están en una de las ciudades más interesantes del mundo, lograron ser seleccionados para participar en las olimpiadas, tienen un cuerpo sano, tienen disciplina y mucho por lo que sentirse afortunados y felices, pero pareciera que el ganar es lo único que importa. Y esto me ha llevado a reflexionar sobre si el fomentar tanta competitividad en nuestra cultura tiene consecuencias positivas. Desde pequeños nos motivan a ser los mejores, a no ser unos perdedores, y constantemente somos comparados en la escuela y en la familia con otros niños que se comportan mejor, o son más brillantes que nosotros.

Conclusión

Creo que la reflexión del Dalai Lama que cité anteriormente es muy acertada en cuanto a que necesitamos crear una cultura de apoyo, compañerismo y amor en vez de una basada en el éxito individual.

¿Tú que opinas? ¿Cómo te sientes cuando tienes que competir con otros y cuando ganas o pierdes?

Actividad o soledad ¿Donde buscas la felicidad?

Nuestra sociedad sobrevalora la productividad, y mucha gente vive infeliz por la demanda de tener que ser productivo, la consecuencia de este sistema es gente que se lleva al extremo de sobrecargarse de trabajo y estrés. Aunque la terapia ocupacional, tiene sus beneficios, si analizamos a fondo el objetivo de ésta, es el distraer a la mente con actividades y entretenimientos. Por un lado cumple su función de removernos de estímulos dolorosos y enfocar la atención en otra actividad, pero por otro lado no nos permite observar a la mente y descubrir sus potenciales de sanar, balancearse y encontrar una felicidad que no se basa en estímulos externos.

Todo en nuestra sociedad está orientado a distraernos y entretenernos, la televisión, el internet, las reuniones sociales, etc. La consecuencia de esto es que cuando el ser humano se encuentra sólo y sin actividad que lo distraiga empieza a hacerse consciente de la ansiedad, miedo, soledad, depresión y otras emociones que han estado fuera del umbral de la consciencia mientras se encontraba distraído. Muchos no pueden soportarlo y corren en busca de actividades, personas y cualquier cosa que los entretenga y distraiga de su gran temor: estar consigo mismos, sin un estímulo de por medio. Nos hemos vuelto adictos a la actividad y esto tiene consecuencias mentales y físicas.

Como decía Blaise Pascal (1623-1662):“Cuando yo algunas veces me he puesto a considerar las diversas preocupaciones de los hombres, y los peligros y las penas a las que se exponen en la Corte, en la guerra, de donde nacen tantas querellas, pasiones, empresas osadas y frecuentemente malas, etc., he dicho muchas veces que toda la desgracia de los hombres proviene de una sola cosa, que es no saber permanecer en reposo en una habitación.”

Te propongo aprender a estar en control de tus pensamientos y emociones sin importar la circunstancia en la que te encuentres, entrenar a tu mente para que puedas encontrar paz mental tanto en soledad como en compañía, a volverte independiente. Para esto propongo ejercicios basados en el entrenamiento mental y el cultivo del balance emocional. Lo consiste en ayudarte a dirigir tu atención de forma voluntaria y sostenida, el enseñarte a diferenciar entre la realidad y las ideas que proyectas sobre de ti mismo, los demás y las situaciones, así como entrenar a tu mente para estar consciente cuando una emoción destructiva comienza a surgir, y poder liberarla antes de entrar en el periodo refractario y tener una reacción impulsiva como la de dañarte a ti mismo o los demás, ayudarte a cultivar motivaciones e intenciones que orienten tu vida en una dirección constructiva, así como el cultivo de la empatía hacia el sufrimiento de los demás y a cultivar la ecuanimidad cuando situaciones difíciles se presenten en tu vida, y finalmente el ayudarte a descubrir que en soledad también puedes encontrar paz mental, claridad y felicidad si aprendes a observar el flujo de pensamientos, emociones y eventos mentales que surgen, moran y se desvanecen, sin aferrarse ni identificarte con estos. La fusión cognitiva es la raíz del problema y se puede ser libre si se aprende a tomar distancia de los pensamientos y emociones destructivos.

Se consciente de tus emociones

Cuando te sientes rechazado, agredido, sólo, deprimido, enojado; estás creando separación con el mundo, estás en desacuerdo con el presente, estas juzgando. Lo mejor que puedes hacer es aceptar este momento y ser totalmente consciente de la emoción que experimentas, sin rechazarla, pero sin alimentarla con más pensamientos, observa a los pensamientos que surgen involuntariamente y déjalos pasar, manténte presente y descansa en la conciencia de estar consciente, de estar vivo, de estar experimentando, deja que tu mente sea como el cielo inmóvil y tus pensamientos y emociones como nubes que surgen y pasan. No luches, no rechaces la experiencia, no actúes. Permanece inmóvil observando tu mente, ve a caminar solo y coordina tus pasos con tu respiración mientras atiendes a las emociones y las sensaciones en tu cuerpo.

No analices los detonadores de tu emoción hasta que ésta haya disminuido o pasado por completo.